jueves, 22 de septiembre de 2016

LA HUERTA GRANDE DEL REAL SITIO DE SAN FERNANDO.



Al sureste del núcleo urbano de San Fernando se encuentra una gran finca cerrada, conocida como la Huerta Grande o de La Vega, cuyo origen se remonta a los tiempos de fundación del Real Sitio. Su función era la de abastecer al gran complejo fabril creado por Fernando VI en 1746, tanto con cultivos específicos de la industria textil, lino, gualda, morera, cardón, como con otros necesarios para la subsistencia de la nueva población que se iba a desarrollar. Por ese motivo, los plantíos comenzaron inmediatamente, siguiendo una disposición racional con calles arboladas y plazas que contribuirían a la ordenación del territorio próximo a la Fábrica de Paños.


Croquis de la Huerta Grande fechado en 1845, con las modificaciones que dispuso hacer en ella el administrador del Real Sitio, don Vicente Collantes.


La Huerta Grande estaba limitada al Norte por un largo paseo, actual de Los Chopos, prolongación de una de las calles radiales que unía la Plaza Circular de San Fernando con la villa de Torrejoncillo de la Ribera y ésta con el molino de papel, motivo por el cual recibiría indistintamente también las denominaciones de La Huerta, del Molino o de Torrejoncillo. Dicho camino estaba arbolado con tres líneas de chopos, una junto a la tapia de la Huerta y dos al trebolillo hacia el río Jarama, en medio del cual existía una de las cuatro puertas para ingresar en ella, estando las restantes en otras orientaciones.



Narciso Pascual y Colomer, arquitecto. Plano de las acequias y terraplenes de la Huerta Grande del Real Sitio de San Fernando. Junio 14 de 1845

Se sabe que en 1756 la Huerta Grande ya se hallaba perfectamente dispuesta con 12.000 árboles frutales de todo género, 8.000 chopos y 1.000 moreras, complementada con 40.000 pies de vid y 15.000 pies de olmos, además de diferentes sotos y alamedas en la ribera del Jarama, todo lo cual daba al lugar un aspecto ameno y agradable. Sin embargo, el traslado de la Fábrica de Paños en 1756 a Vicálvaro, y la paralización de las obras, provocó un cambio en la administración del Real Sitio y Heredamiento de San Fernando, ya que superada su etapa industrial, y dados sus grandes recursos naturales, comenzó a ser contemplado como una gran explotación agrícola.




Proyecto de puerta principal, llamada "del Rey" en el Paseo de Los Chopos de la Huerta Grande en 1845.

Para llevar adelante esta empresa, determinó el rey Fernando VI el arrendamiento del Real Sitio a un particular en 1760, D. Juan Antonio de Villanueva Pico, quien en un primer reconocimiento expuso el estado deplorable en que se hallaba, entre otras posesiones, la Huerta, con el arbolado medio seco, obstruidos los caces y estancadas las aguas de la Vega. A partir de enero de 1761, comienzo de vigencia del contrato, Villanueva, arrendatario y a la vez gobernador del Real Sitio, inició la repoblación, plantando guindos, perales, manzanos, cerezos, melocotoneros, etc., y cuyos productos serían destinados principalmente a la venta y consumo real.




Proyecto de restauración de la puerta llamada "de la Reina" en el paseo de Los Plátanos (antiguo de El Cardón). 1996.

Tras la conversión del edificio de la Fábrica de Paños en Real Hospicio, a partir de 1766, y especialmente con su segundo director D. José de Almarza, la Huerta Grande sufría un nuevo desarrollo, fundamentalmente por los arreglos en la presa y caz del Jarama, de la cual dependía su riego. Bajo la administración de Almarza, en 1786, se realizó un informe sobre el Real Sitio, en el que se indicaba que la Huerta tenía 175 fanegas (59,90 hectáreas) de tierra, con 8.000 frutales y 900 moreras y que sus muchos y variados productos proveían a la Plaza Mayor de Madrid de guinda garrafal, ciruela claudia, pera de buen cristiano, bergamota, membrillo, pero gordo, camuesa fina y blanca, reineta esperiega fina. De todo lo cual se reservaba buena porción de arrobas el Rey además de verduras, buenos melones, y especiales sandías.




Plano de emplazamiento del Molino de Papel y caz para moverlo desde el río Jarama al final del Paseo de Los Chopos. Por Manuel de la Ballina, arquitecto, 1804.

Se conoce por el plano de Carlos Vargas Machuca que la Huerta Grande, a finales del siglo XVIII, tenía forma pentagonal y estaba delimitada al Norte por dicho Camino del Molino (actual de Los Chopos), que la separaba del Soto del Panizal, al Oeste por el del Cardón, otro Norte-Sur o de los Rosales, que se cruzaban en una plaza circular y central. Había también otras calles, como la llamada de la Plaza Grande, frente a la referida Chopería, y a cuyo borde se hallaban las dos únicas edificaciones de la Huerta, la Casa del Guarda, en el ángulo noroccidental, y de la Venta de la Fruta.




Proyecto del arquitecto Luis Uceda para almacén de fruta en la Huerta Grande del Real Sitio, 18 octubre 1843.

A excepción del paréntesis de la Guerra de la Independencia, nunca se descuidaría la explotación de la Huerta de la Vega por parte de la Corona, a la que consideraba la joya del Real Sitio de San Fernando. Así, hacia 1839, Fernando Boutelou, Director General de los Jardines y Bosques Reales, se encargó de adaptarla a los nuevos conocimientos agrícolas, expresando en dicho año que estaba poblada de "árboles frutales de buena calidad, con su terreno excelente y abundante de aguas para riego", recomendando la formación de "buenos criaderos de árboles frutales", que darían más producto que el cultivo de hortalizas. Boutelou se encargará tres años después de aumentar las plantaciones, mediante la ampliación de sus límites por el Prado de la Chopería, consiguiendo, de este modo, una superficie total cultivable de 206 fanegas (70,51 hectáreas) y una cabida de hasta 12.000 árboles frutales.



Proyecto del Molino de Papel al final del paseo de Los Chopos. Proyecto de reconstrucción del original construido contemporáneo a la Real Fabrica, para producir los cartones entre los que se han de prensar los paños fabricados en ésta, para su transporte y comercialización. Hoy totalmente desaparecido. 

Sin embargo, contraviniendo la opinión de Boutelou, que temía grandes destrucciones del arbolado, el nuevo administrador del Real Sitio, D. Vicente Collantes, promoverá diversas modificaciones en la Huerta Grande, a fin de regularizarla y mejorarla, y mudará los nombres de los paseos que la circundaban, llamando Isabel II al del Molino (actual de Los Chopos), de la Infanta Luisa Fernanda al del Cardón y de María Cristina y del Príncipe a los nuevos situados al Sur y al Este, respectivamente. Se mantenían en su propuesta los cuatro cuarteles mencionados, separados por calles interiores, y la plaza circular, pero ahora junto a la entrada principal, en el primer paseo, se establecía la nueva Casa del Guarda, mientras que la segunda edificación era reemplazada por un gran almacén para la fruta. 



Este edificio tenía planta rectangular, dos crujías, la central constituida por pilares, y un solo nivel. Fue proyectado por Luis de Uceda el 18 de octubre de 1847, el mismo que trazó entonces una nueva puerta de acceso a la Huerta de San Fernando, la del Reina, que hoy existe en el Paseo de los Chopos, antes del Molino y de Isabel II razón por la que se le dio este nombre a dicha puerta.




Hojas kilométricas del plano topográfico catastral de España, 1870.Presa sobre el Jarama para encauzar las aguas hacia el caz.


En 1845, el arquitecto Mayor de Palacio, Narciso Pascual y Colomer, continuaba las reformas en la Huerta, levantando un plano el 14 de junio que coincide con la descripción que en esa época hizo de ella Pascual Madoz, documentos ambos de indudable valor, pues permiten conocer cual era su situación y como algunas de las propuestas de Collantes no fueron llevadas a cabo, en concreto los nuevos edificios para el Guarda y la Fruta, que permanecían en su antiguo solar.




Proyecto para la reconstrucción de la embocadura del caz en la presa del Jarama en el Real Sitio de San Fernando, 1842.


Decía Madoz en su Diccionario que la Huerta Grande estaba circundada por "hermosas y espaciosas calles con arboleda de sombra en líneas rectas, la primera de chopos -la del Molino-, y la segunda de acacias de flor -la del Cardón-, otra con fresnos; sigue un trozo de acacias de 3 puntas y concluye con acacias de flor; después de estas líneas de árboles continúa alrededor un caz de 12 pies de ancho, que sirve de riego por todos sus lados, con 14 compuertas para la elevación de las aguas; impide penetrar en la posesión, una platabanda de 4 pies con un seto vivo de acacia de 3 puntas que sirve de adorno y de vallado a unas especiosas calles interiores que circundan paralelas a las exteriores, con líneas extensas de frutales de las más exquisitas clases. En los centros de las líneas hay 4 puentes para las 4 entradas principales, y cruzan por el interior dos espaciosos caminos que se reúnen formando 4 calles en la gran plazoleta circular del centro, adornada con dos filas de nogales alternados con exquisitos abridores, melocotones y pavías; en todo el interior de la huerta se han rectificado las líneas según ha sido necesario, arrancando los árboles envejecidos o perdidos, repoblando todos los años 1.500 o 2.000 árboles frutales, en términos que en el día se cuentan 9.200, la mayor parte jóvenes, y se sigue la repoblación hasta el número de 12.000 que será su cabida".





Antes de su enajenación en 1869, por parte del Real Patrimonio, la Huerta Grande contaba con 7.198 árboles frutales y estaba delimitada por los paseos que habían mudado sus nombres, denominándose al del Molino de la Reina, al del Cardón del Rey, al del Este Camino de la Agujeta y al del Sur María Cristina. Su imagen se conoce por la Hojas Kilométricas del Instituto Geográfico Nacional, datables entre 1860 y 1870, la cual coincide con la propuesta de Pascual y Colomer, veinte años anterior. Así se refleja la casilla del Guarda al Noreste, su entramado ortogonal de calles arboladas y sus caceras interiores para el riego.





Desde su venta, la Huerta Grande quedó convertida en una finca particular, en la que se mantuvo su uso, fundamentalmente agrícola, aunque a principios del siglo XX sirvió también para la práctica del tiro pichón, instalándose en su plazoleta central un kiosco de planta octogonal, de un solo nivel y lucernario superior.



Estado actual del antiguo quiosco de caza en la plaza central de La Huerta Grande, actualmente arruinado, data de la década de 1920.



Plano del IGN del casco urbano de San Fernando y entre éste y el río Jarama la vega regada por dicho río y la Finca de La Huerta Grande, dentro del Parque Regional del Sureste.


Vista aérea en invierno del conjunto de paseos y fincas de la Huerta Grande del Real Sitio.


Estructura parcelaria de la propiedad de la tierra en el recinto de La Huerta Grande del Real Sitio.


Vista aérea del Recinto de la Huerta Grande delimitado por sus paseos en primavera.



Croquis de las propuestas de actuación a contemplar en un futuro PLAN ESPECIAL de protección y rehabilitación, recuperando alineación de paseos, disposición y especie del arbolado, restauración del sistema de cazes y acequias así como de sus compuertas, esclusas y pontones. 






martes, 6 de septiembre de 2016

PECES MUERTOS EN EL RÍO HENARES


Recientemente estamos asistiendo al lamentable acontecimiento que supone la aparición de gran cantidad de peces muertos a lo largo del cauce del río Henares hasta su desembocadura en el Jarama.

Esta situación que no se había dado antes, pese a la reducción de los niveles de oxígeno por las elevadas temperaturas y la reducción del caudal ecológico mínimo del río, siendo por tanto mayor el aporte de aguas depuradas. Tiene estrecha relación con el incendio que semanas antes se produjo en una planta de residuos ilegal en un municipio de Chiloeches (Guadalajara) aguas arriba de la cuenca del Henares. Durante la extinción del incendio, el agua empleada en el mismo, se mezcló con productos altamente tóxicos, que fueron a parar a un arroyo afluente del Henares, que pese a los esfuerzos realizados por la UME (Unidad Militar de Emergencias), es posible que no se haya logrado impedir la contaminación del río.

Los ayuntamientos de Alcalá de Henares, y el de San Fernando de Henares, ambos municipios ribereños, tienen fundadas dudas al respecto de que ésta y no otra pueda ser la causa que ha motivado la aparición de peces muertos en el río, comprometiendo la descomposición de los animales, por las altas temperaturas que seguimos padeciendo aún en septiembre, la salubridad de las orillas del río.

Desconocemos a estas alturas, qué medidas se están tomando por parte de los ayuntamientos afectados, la confederación hidrográfica del Tajo y las comunidades autónomas de Madrid y Castilla-La Mancha, al respecto de lo que acontece con el río Henares y la posible extensión de la afección contaminante al río Jarama, en el cual desemboca el Henares al sur de nuestro término.


jueves, 1 de septiembre de 2016

ARDE LA PLAZA DE ESPAÑA.


Un incendio ha afectado esta noche a una de las escaleras de acceso al aparcamiento bajo la plaza y lo que iban a ser tres fuentes de suelo, bajo cuyas planchas de acero se había acumulado todo género de porquería que por la falta de total mantenimiento y limpieza, algún desaprensivo le ha metido fuego.

El fuego se ha extinguido sin lamentar mayores incidencias, sin afectar al interior del aparcamiento.

Sin embargo es preciso hacer un llamamiento ante la dejación en la que se encuentra la plaza, que vamos a pagar como propia aunque ahora no sea nuestra legalmente por la mala gestión del anterior gobierno. Es preciso llamar la atención sobre la necesidad de mantener y limpiar la plaza, así como restaurar el uso de su alumbrado público.


La mayor parte del arbolado de sus jardineras se ha secado por falta de riego, y el deterioro del mobiliario y de parte de sus elementos arquitectónicos sufre un notable deterioro y desgaste.

Es una vergüenza que tras el empeño puesto en recuperar el casco histórico desde hace más de 35 años con las primeras corporaciones locales democráticas, haya que lamentar haber llegado a este estado de cosas.



Pedimos que el ayuntamiento arbitre las medidas para remediar ésto, en tanto en cuanto la justicia, lenta y tediosa, resuelve sobre el destino final de la que siempre será NUESTRA PLAZA MAYOR.