martes, 9 de agosto de 2016

LA REAL FÁBRICA DE PAÑOS DE SAN FERNANDO origen del Real Sitio como manufactura textil promovida por los ilustrados a mediados del siglo XVIII.




Se trata de una construcción industrial del periodo ilustrado -mediados del siglo XVIII-, organizada en planta cerrada y cuadrada en torno a un gran patio central en el que se ubicaba una fuente, estaba proyectado para posibilitar la realización del proceso de fabricación de paños, al tiempo que proveía de iluminación natural las crujías interiores del edificio. 



La perfecta simetría de la composición se marca exteriormente mediante un cuerpo central situado en el eje, que avanza sobre el plano de la fachada principal a modo del “avant corps” característico de los palacios franceses de la época.

En el centro de dicho cuerpo se sitúa la entrada principal y zaguán.

Presenta la edificación dos alturas más planta sótano en parte de la nave que mira a oriente coincidente con la fachada principal, distribuidas entre tres crujías de bóvedas de arista.



El sótano se destinaba a almacén, la planta baja albergaba las dependencias destinadas al proceso de fabricación, administración y capilla-oratorio. La planta alta, solo terminada sus acabados interiores en la parte coincidente con el ala oriental de la fachada principal, albergaba las dependencias de la vivienda del gobernador intendente de la fábrica, y el resto de la planta inconclusa pero cerrada y cubierta se destinaba a almacenes de lana y tendederos.



La fachada principal que mira a levante y se abre a la plaza principal de la población, estaba construida en su práctica totalidad en cantería de sillares de piedra caliza blanca, esculpida por los escultores Agustín del Corral y Andrés de las Elgueras; en ella se encuentra toda la ornamentación del edificio. Se divide en cinco cuerpos, situándose en el centro el citado “avant corps” que actúa realmente como fachada principal y representativa del edificio. Presenta en su frente cinco vanos por planta, y otro por cada uno de sus lados.



Los vanos de la planta baja se rematan mediante arco escarzano y las ventanas altas, adinteladas aparecen protegidas por un guardapolvos situado sobre molduras barrocas que encuadran los huecos al balcón corrido que vuela ligeramente y recorre toda la planta alta en su perímetro.


En los paños ciegos, pilastras almohadilladas rematadas con capiteles jónicos, separan los huecos. Sobre la clave del arco del portalón de acceso principal, en el eje de la composición, se sitúa la cabeza de una gárgola o monstruo, sobre la que se dispone la siguiente inscripción: 

““REINANDO EN LAS / ESPAÑAS DON FERNANDO / SEXTO / SIENDO GOBERNADOR / DON TEODORO VENTURA / ARGUMOSA CABALLERO / DE SANTIAGO / CABALLERIZO DE SM / AÑO DE 1748””.

Un gran escudo corona la planta alta con las entonces armas del rey de España en el eje de la fachada sobre el hueco principal del balcón, que es corrido con barandilla de hierro amazorcado, separando visualmente las dos plantas.




Las restantes fachadas hoy desaparecidas junto con el resto del edificio, se construyen salvo el zócalo y esquinas que son de cantería, en fábrica de ladrillo.

Perviven de este edificio únicamente los restos de la fachada principal, cuerpo de avance central, cuerpo extremo del ala norte, parte de las ventanas del cuerpo que unía el “avant corps” que sobresale del plano de la fachada con el anteriormente mencionado.

Del cuerpo extremo del ala sur, subsiste muy deteriorado la mitad sin la cornisa y desmochado el vuelo del balcón, el cuerpo de unión intermedio realizado también en cantería de la planta baja entre este y el cuerpo de avance solo se conservan un par de hiladas de sillares del zócalo.

Estos restos están integrados en el nuevo edificio de ayuntamiento y centro cívico respetando el ritmo de huecos de la composición original en su fachada principal, el mismo, es obra de los arquitectos Sol Madridejos y Juan Carlos Sancho Osinaga, los cuales hacen en 1994 la siguiente descripción de los restos del edificio con ocasión de la redacción de su proyecto presentado al concurso convocado por el ayuntamiento y la comunidad de Madrid y que resultó ganador:



Tan sólo queda actualmente parte de la fachada principal, el resto del solar se utiliza como vertedero de las industrias que existen sobre el asentamiento de la antigua Real Fábrica. Esta fachada se manifiesta como un muro con toda su carga histórica y simbólica.


La fachada presenta un deterioro desigual... permanece el cuerpo central con cinco vanos y dos alturas... el ala sur está prácticamente inexistente... El cuerpo final del ala norte queda unido en continuidad con una basa del edificio, con algunos comienzos de arranques de ventanas.

En la visión trasera de la fachada, el trasdós, se observa la total degradación... visión agónica y dramática de la memoria histórica de lo que fue un edificio.”


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